Opinion

LA MOCION DE CENSURA Y SU EFECTIVIDAD

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

La figura de la censura de moda en el momento político actual para el arrogante Mindefensa Holmes Trujillo, fervoroso militante en el pasado del partido liberal, hoy buscando precandidatura presidencial por el Uribismo, debe ser analizada desde la estructura institucional que corresponde a la de un Estado unitario con un sistema de gobierno presidencial, con clara preeminencia de la rama ejecutiva respecto de las restantes ramas del poder público.

La moción de censura es en esencia una figura propia del sistema parlamentario, donde es expedita su aplicación efectiva, con censura o voto de aplauso, para ratificar o renovar la confianza de la mayoría del parlamento.

En Colombia, si bien la moción de censura ha sido propuesta a lo largo de su existencia constitucional, en ningún caso ha prosperado con separación del cargo.

Con la entrada en vigencia del acto legislativo 1 de 2007, que modificó los numerales 8 y 9 del artículo 135 de la Constitución Política, se dispuso que la moción de censura inicialmente concebida respecto de ministros se extendiera su aplicación a los Superintendentes y Directores de departamentos administrativos, pudiéndose tramitar en cada una de las cámaras, es decir en la que se promovió y no como inicialmente se consagró en el sentido que debía ser votada en el Congreso en pleno.

¿Por qué no ha prosperado?  El fracaso de la figura tiene que ver con el comportamiento de las bancadas en lo que se ha denominado disciplina de partido, no en vano la ley de bancadas buscó fortalecer los partidos y movimientos políticos, pero al momento de aplicarse surge la indisciplina, la atomización o fragmentación, contribuyendo a la deslegitimación, restándoles credibilidad ante la opinión pública.

Ahora bien, no sobra decir que muchos de los hechos, como el que se le endilga al Mindefensa, actuaciones y argumentos que sustentaron las mociones del pasado, como la actual, daban y dan lugar a que estas prosperaran con el efecto inmediato de la separación del ministro respectivo y su responsabilidad política, así como alguna sanción o bloqueo a la política del gobierno.

Mientras no opere la verdadera disciplina de partido en el marco de la ideología política que los identifica y alejados de los intereses, políticos, burocráticos, y económicos que compensará al gobierno de turno, esta figura no pasará de ser sino un canto a la bandera.

ADENDA UNO: La estrategia del miedo puede ser más efectiva para mover las emociones utilizada alrededor del mundo, no escapando Colombia a su uso en los debates electorales del pasado, vislumbrándose su empleo para las venideras, con la influencia de los medios de comunicación, como las amañadas encuestas aun cuando la información no sea verídica.

En Colombia nada genera más temor que la pobreza, la guerra, donde el miedo es la materia prima, estrategia muy propia de un movimiento político con un jefe dogmático, obsesionado por el poder político, aunque se atropelle el Estado de derecho.

Ha llegado el momento que la política en Colombia se haga libre de presiones, despojados de odios y rencores del pasado, que al parecer se siguen trasmitiendo a nuestras generaciones futuras, que merecen se les deje un mejor lugar donde vivir.

ADENDA DOS: No es entendible como el gobierno nacional premia con un viceministerio a un personaje responsable del irregular manejo del proyecto aeropuerto del café donde se despilfarraron millones de pesos en contrataciones dudosas como amañadas. Como todo en este país dichas investigaciones tanto fiscales como penales quedaron en el aire dada la importancia social y política de los implicados. 

No conocería el presidente los antecedentes administrativos de este funcionario de apellido Cruz que tanto daño le hizo a ese anhelado sueño aeronáutico de los caldenses.  Ese nombramiento ofende la dignidad de esa región colombiana.

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