Opinion

EMPLEO DE MUJERES Y JOVENES

Por: Juana Carolina Londoño – Abogada especialista en derecho comercial y legislación financiera y gerencia de entidades territoriales.  Trabajó como asesora jurídica del Instituto de Seguros Sociales, Central de Inversiones S. A., concejal de Manizales, representante a la Cámara, presidente de Fiducoldex y actualmente empresaria: Londoño Asociados.

Una de las realidades más preocupantes que nos ha mostrado la pandemia es la vulnerabilidad a todo nivel que padecen las mujeres. Las conquistas laborales que con tanto esfuerzo se conquistaron eran demasiado frágiles para resistir la coyuntura que estamos viviendo. No existe índice económico o social que no afecte en mayor grado a las mujeres. Esta situación es preocupante porque evidencia que los logros que se han alcanzado con tantos años de lucha no están lo suficientemente cimentados como para que resistan las embestidas de las turbulencias económicas, sanitarias o sociales. La realidad es que las mujeres somos el grupo productivo que primero se recorta o se castiga.

Las cifras avalan estas afirmaciones. En materia de empleo se observa un incremento considerable en la brecha entre mujeres (21.4%)  y hombre (15,2%) aunado al crecimiento de desempleo en los jóvenes representado en el 32,6% y 22,3% respectivamente, incremento porcentual que se genera por condiciones culturales de posición dominante de los hombres en los hogares y labores domesticas en cabeza de las mismas.

De igual forma este incremento se genera ya que muchos de los sectores mas afectados como son salud, educación, turismo, comercio fueron seriamente impactados y representaban cerca del 63% de los empleos para las mujeres; adicionalmente más de 250.000 mujeres del servicio doméstico perdieron su empleo.

En el caso de los jóvenes el panorama es similar y desalentador con un 30% de desempleo para el mes de Julio y si revisamos cifras del año 2019 al hacer un comparativo observamos un incremento del 12% respectivamente.

Influye significativamente la preferencia de los empleadores al momento de hacer una selección personas con mayor trayectoria y experiencia laboral, donde se considera que tendrán mayor responsabilidad, estabilidad y compromiso al momento de asumir sus funciones.

Debemos prestar mucha atención a este grave problema si no queremos tener un 2021 donde nos parezca que el 2020 fue un paraíso.  Hay una responsabilidad conjunta de las administraciones territoriales y sector privado en dinamizar el empleo para las mujeres y jóvenes, fomentar incentivos empresariales realmente importantes que permitan propiciar estrategias de reactivación económicas de empleo.

Es el momento de comenzar a saldar una deuda social que hoy con la pandemia se revela y realza con mayor fuerza. Las responsabilidades en el hogar son conjuntas y es un tema cultural en el cual debemos avanzar. Los jóvenes tienen todas las competencias para acceder en igualdad de condiciones y requieren de políticas publicas que impulsen el trabajo formal.

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