Opinion

“…AQUÍ APRENDEMOS A REIR CON LLANTO Y TAMBIÉN A LLORAR A CARCAJADAS” Reír llorando de Juan de Dios Peza.

Por: José Oscar González Hernández. Se desempeñó como alcalde de Pensilvania, Diputado a la Asamblea de Caldas, Personero de Manizales.

Se acaba el mes de Julio y nuevamente el presidente de la república nos alarga la cuarentena hasta el 30 de agosto.

He recopilado varias conclusiones sobre la pandemia que las voy a compartir con ustedes y esperamos sirva de orientación.

Estamos en el peor momento de la pandemia. Ya hemos llegado: 1- al mayor número de contagios. 2- crisis económica. 3- crisis de salud mental. Sabemos que ya los picos de contagio en varias ciudades del país están llegando al máximo. Miremos en Antioquia que fue ejemplo al inicio de esta cuarentena y hoy tiene más de 27.000 contagiados y en Medellín más de 14.000. Es decir, el aislamiento en estos momentos es lo mejor.

Hablar de la crisis económica es llover sobre mojado, tenemos el desempleo en su punto más alto y los rebuscadores diarios han tenido que salir a la calle a conseguir el sustento y sobre la crisis de la salud mental ya se han presentado casos de varias personas que están presentando sus problemas mentales debido al encierro, muchas veces, y otras veces, pensando en la parte económica.

Cuando los epidemiólogos nos hablan que va a llegar el pico de la pandemia nosotros nos alegramos y pensamos que llegue rápido. Pero mientras no tengamos en nuestro poder la vacuna contra el COVID-19 sólo tenemos esperanzas. El pico puede llegar y comenzar a bajar y por cualquier rebrote no controlado vuelve y comienza a ascender la curva y as podremos estar por varios días. La conclusión es que el pico no es la solución, vamos a llegar a él, pero nuestra zozobra continúa. Una cosa clara es que el pico no es uniforme; se puede presentar por regiones. Así vemos como en Bogotá, Cali y Medellín están muy cerca del pico y en otras regiones todavía no, como en nuestra ciudad; incluso, estos picos se pueden presentar por barrios.

El 80% de los contagiados se pueden quedar en casa y el 20% va al hospital y de ese 20% un 5 o 10% van a UCI y el 90% de éstos, necesitan intubación y aireación; no se debe dejar de lado las graves consecuencias de estar entubado por sus secuelas que deja.

Bogotá tiene un 91.6% de ocupación de camas UCI; el problema no es que se acaben las camas UCI, siendo esto muy grave, la gran dificultad es que no se tiene el personal médico científico calificado para estas unidades. Ellos en muchas partes están teniendo turnos de 12 horas seguidas, tienen además unas pésimas condiciones laborales, con contratos de prestación de servicios. A otros profesionales les ha tocado hacer cursos super rápidos para entrenarse en apoyos a las UCI en cuidados intensivos y terapias respiratorias y a muchos otros les ha tocado desempeñar cargos en oficios que desconocen.

Con referencia a los equipos médicos tenemos que es muy difícil conseguirlos en el mercado por la escasez y cuando se han conseguido se tienen dificultades para su operación, pero mal que bien ahí hemos estado salvando estos tropiezos.

Creemos que la cuarentena nos salvó de un contagio más rápido y si esto se dio en forma más lenta y nos dio la oportunidad de preparar a las entidades de salud a prepararse para el pico y esto evitó que los hospitales se llenaran de pacientes. La previsión evita las tragedias y como las gentes no las palpan creen que todo está bien y que las autoridades no hacen nada y se relajan.

De esta pandemia hemos aprendido: 1- El tapabocas ha sido efectivo. 2- El lavado de manos fue un buen soporte. 3- Al inicio de la pandemia el nivel de contagio era de 2.8 y hoy está en 1.2. 4- Los aires acondicionados son propagadores del virus. 5- El 80% los contagiados son asintomáticos.

La mayor ilusión la tenemos en la vacuna, allí están depositadas todas nuestras esperanzas, pero esta la vemos muy lejos. Hay dos circunstancias. La primera los más optimistas dicen que antes de un año, junio del 2021, no estará en el comercio. Segundo: después que la vacuna exista, viene la comercialización y aquí sí que iremos a sufrir los pobres como Colombia. Primera se la llevan los países que apoyaron con dinero las investigaciones; después vendrán los países con plata para comprarla y por último las sobras, entraremos en la rebatiña para comprar los excedentes. Somos 7.700 millones de personas para vacunar, preguntamos: ¿Quién podrá producir este número de vacunas? Es decir, la vacuna para muchos de nosotros será para el año 2023.

En estos tiempos sólo nos queda rogar porque las autoridades tomen las decisiones correctas.

Lo más visto

Subir