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TRAGEDIA Y OLVIDO

Una fecha como hoy, hace 20 años, el último sábado del mes de julio, a las 9 y 15 de la mañana, los habitantes del próspero corregimiento de Arboleda, ubicado en el nororiente de Caldas, jurisdicción del municipio de Pensilvania, escucharon los primeros disparos de fúsil anunciando el principio de la más sangrienta acción de la guerrilla en el Eje Cafetero.

Quienes se encontraban en las calles, sobre todo en la plaza, corrieron despavoridos a resguardarse en el primer portón que encontraran abierto.

Velatón en Arboleda

Así empezó esta pesadilla que duró 27 horas dejando un saldo trágico de 13 policías y 4 civiles muertos, un desaparecido, el poblado destruido casi en su totalidad, y heridas en el alma de los arboledeños que jamás podrán sanar.

Se trataba de peor masacre de Caldas y el Eje Cafetero, la toma guerrillera más cruenta realizada por el frente 47 de las farc comandado por la sanguinaria conocida con el alias de Karina, quien tristemente, para no pagar con cárcel sus crímenes, se convirtió en gestora de paz, en un acto cómplice del gobierno nacional de turno.

Mural de la Memoría Histórica de las Víctimas del Conflicto

La historia de Arboleda y sus habitantes quedó partida en dos. Un antes lleno de alegría y optimismo, y el después donde los tristes recuerdos son imborrables.

Quienes tenían los medios económicos abandonaron la región temerosos de una nueva toma, huyéndole a las extorsiones y al reclutamiento forzado a sus menores de edad.

Fueron más los que emigraron que quienes se quedaron. Las propiedades se desvalorizaron, el comercio se resintió, el turismo se acabó, las fincas quedaron abandonadas, la economía se estancó, a los campesinos los indujeron a los cultivos ilícitos, la sucursal bancaria se acabó, las promesas del gobierno nunca se cumplieron y la reparación integral de las víctimas aún no se da.

Acto central conmemorativo

Arboleda hoy tiene solamente cuatro policías lo que es inaudito. No cuenta con un escenario deportivo porque en la única cancha que tenían, construyeron el Puesto de Salud después de la toma guerrillera.

Todos los políticos y gobernantes han ofrecido la apertura de la sucursal del Bancoagrario, y nada. de nada. Existe un corresponsal bancario que depende de otra oficina. Ni el Ministro de Hacienda oriundo de Pensilvania, fue capaz de hacerlo en su época.

Mantenimiento de la carretera Pensilvania – Arboleda

Tímidamente los arboledeños han ido recuperando su sonrisa y esperanza porque, aunque ese acto violento les dejó huella, no acabó con su empuje y entereza.

Hoy se cumplen 20 años de esa horrible pesadilla. Muchas cosas han cambiado en Arboleda y se sigue necesitando con urgencia la presencia del gobierno traducida en obras y bienestar para sus pobladores.

El olvido estatal puede ser peor que la misma tragedia. En esta fecha tan especial y de tanto significado para Arboleda, el gobierno departamental brilló por su ausencia, ni siquiera los dos diputados nacidos en Pensilvania, uno de ellos en este Corregimiento, asistieron.

Esta luctuosa fecha para los caldenses pasó prácticamente desapercibida, y lo peor de todo, es que quienes no conocen el pasado, están condenados a repetirlo.

El alcalde de Pensilvania, Jorge Orlando García Restrepo, se trasladó hasta Arboleda con todas sus dependencias, incluyendo la oficina de víctimas, para adelantar una jornada administrativa y atender a los arboledeños en este día de triste recordación.

La personera municipal, Fanny Marcela Celis, convocó a sesión extraordinaria de la Mesa Municipal de Víctimas en Arboleda, y el Concejo Municipal de Pensilvania hizo acompañamiento a través de su presidente y entregó una resolución de solidaridad con esta golpeada comunidad.

Este martes en la noche, con una velatón, los arboledeños rindieron homenaje a las víctimas de la masacre. El miércoles continuaron los actos con misa campal, ofrenda floral y entrega del mural construido por la población víctima del conflicto armado del Corregimiento de Arboleda como memoria histórica de los 20 años de la toma guerrillera. Así, vestidos de blanco, con su alma llena de nostalgia y también de optimismo, se conmemoraron dos décadas de una tragedia que jamás debió suceder.

Arboleda, 29 de julio de 2020.

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