Opinion

AÚN HAY ESPERANZA

EDITORIAL

La Primavera es una vereda del Corregimiento de Bolivia, jurisdicción del municipio de Pensilvania, cuyos habitantes llevaban décadas esperando la ampliación del camino de herradura para que se convierta en carreteable y poderse comunicar con El Higuerón, otro caserío de la región.

El pasado viernes en la tarde transcurría tranquilamente como cualquiera de tantos días. Lo que nunca se imaginaron los habitantes de la zona, personas humildes y trabajadoras del campo, es que pasadas las tres, la historia de la vereda se partiría en dos.

Sin esperarlo, sin visita anunciada, los pocos campesinos que se encontraban cerca de donde va la brecha, vieron descender de una camioneta a un joven con gafas, sombrero y poncho que llegaba a revisar las obras de la carretera que se adelanta gracias a la Gobernación de Caldas y a la Alcaldía de Pensilvania.

Poco a poco se fueron acercando al visitante, las señoras salían de sus casas con sus niños de la mano, e incrédulos se percataban que se trataba del mismísimo gobernador de Caldas, Luis Carlos Velásquez, quien se dirigía a Pensilvania y desvió su ruta para ir personalmente a revisar la obra.

La mayoría jamás había tenido a un gobernador tan cerca, y su vereda nunca, en los cerca de 60 años de historia, había recibido una visita de tan importante funcionario.

El gobernador caminó cerca de un kilómetro guiado por los habitantes de la región quienes le enseñaban los despeñaderos por donde pasó la carretera y le indicaban, señalando a lo lejos, los parajes por los que debe continuar. Finalmente ingresó a la cocina de una humilde vivienda donde le brindaron aguapanela con limón para calmar la sed y se sentó a descansar antes de proseguir su camino.

Luis Carlos Velásquez en sus escasos seis meses de gobierno, ha demostrado con actos como este, su cercanía con las comunidades sin importar que se encuentren a varias horas de recorrido desde Manizales. Ya ha visitado en varias oportunidades todos los municipios del departamento y gran parte de su zona rural sin importar el tiempo o las circunstancias.

Gestos como estos, en medio de una emergencia como la que vivimos por el covid, traen esperanza y mensajes de optimismo a los caldenses diciéndole a las comunidades que no todo está perdido y que tienen un gobernador decidido a jugársela por todos sus coterráneos.

Pensilvania, junio 21 de 2020.

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