Opinion

TRABAJO EN EQUIPO

Por: Hernando Arango Monedero, empresario, ingeniero y abogado. Se desempeñó como Representante a la Cámara, Alcalde de Manizales y Director General del SENA.

Algo ha motivado el éxito y desarrollo de algunos países. Ese algo es la capacidad para trabajar en equipo y esas sociedades comprenden que las órdenes se cumplen y los objetivos definidos se alcanzan como han sido concebidos.

Pues bien, en nuestro medio estamos dando muestras de que somos incapaces de realizar tareas coordinadamente y los brotes de indisciplina son generalizados. Así, damos muestras de indisciplina cuando creemos, por gracias de Dios y de ser quienes somos, que la contingencia actual no nos afectará, de donde hacemos lo que nos da la gana y desechamos cuanta medida de prevención se nos ha indicado. El resultado es, o mejor será, que la epidemia nos alcanzará y en qué medida.

Pero si en lo individual llueve, en la dirigencia no escampa. Así tenemos que dada la diversidad de normas que cada gobernante en sus dominios impone, lleva a que nadie sepa a qué atenerse. El uno dispone toque de queda en determinadas horas. El otro dispone que el toque de queda será permanente. El de más allá resuelve que a sus predios no podrá entrar nadie, y le designan a esto cierre de fronteras. Alguno determina que para proteger a los mayores, población más vulnerable, estos no podrán asomar las narices a la calle so pena de sanciones, y olvidan que de esos, los más vulnerables se alimentan de su diario trabajo o carecen de recursos suficientes para compras de alimentos para períodos largos y requieren comprar lo del diario. Olvidan que, la protección que manifiestan querer dar, debe ir acompañada de servicios complementarios para facilitarles el encierro y en veces compañía y un medio para pedir auxilio en caso de necesidad.

A raíz de esta diversidad de disposiciones, todas dispersas, el Gobierno Nacional ha dispuesto que tales medidas deben ser coordinadas. Y, a raíz de esa disposición, se ha armado la de Troya. Y ya han salido los que proclaman su independencia, su autonomía. Han resultado los que sin más y sin menos se creen dueños de la verdad revelada y la impondrán a su modo y a su gusto. Que los demás se perjudiquen por lo que en sus predios se haga, poco les importa. Ellos son los redentores en su fundo.

¿ Acaso el cierre de fronteras de uno no impondrá carencia de alimentos a su vecino? ¿Acaso la prohibición a raja tabla para transitar en una ciudad no impone el que haya desabastecimiento de mercados y la perdida de perecederos en las centrales de abastos por la imposibilidad de distribuirlos? ¿Acaso la información que se debe dar a las comunidades no debe ser lo suficientemente clara para que quienes tengan que movilizarse lo hagan ordenadamente y de manera responsable? ¿Acaso los mayores no necesitan salir de sus hogares a realizar diligencias indelegables como son: pagos de servicios, compra de alimentos, citas médicas y diligencias similares que tienen que hacerse personalmente ? ¿Acaso no puede el reyezuelo del municipio disponer que esos mayores puedan realizar estas diligencias en horarios preferenciales, digamos dos horas en la mañana, en los que sólo se les atienda a ellos, con lo que se evitaría que otros también lleguen y haya peligro para la salud de los que se pretende proteger?

Finalmente, ¿No será conveniente que los reyezuelos que dando muestras de su incapacidad de trabajar en equipo sean reconvenidos disciplinariamente y obligados a dar ejemplo de trabajo coordinado para que sus “súbditos” también entendamos que la ley y el orden nos son obligatorios a todos y es la única forma de enfrentar esta emergencia?

En la guerra, y esta es una guerra, donde manda capitán no manda marinero.

Manizales, marzo de 2.020.

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