Opinion

Con sabor a mermelada

Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

07 marzo 2020

Fue el entonces ministro de Hacienda del Gobierno Santos, Juan Carlos Echeverry, quien después de la aprobación del acto legislativo que reconfiguraba la distribución de los recursos del Sistema General de Regalías, acuño la palabra “Mermelada” para referirse a la distribución que ahora se podría hacer de este encantador dulce en el 100% de una tostada llamada Colombia.

Sin embargo, esta definición fue mutando a tal punto que el término “Mermelada” era utilizado por la oposición en ese entonces, encabezada por el naciente movimiento Uribista, Centro Democrático, para encasillar lo que hoy ellos quieren llamar como acuerdos programáticos, que no es otra cosa que la participación de los partidos en el gobierno.

Participación que existe en todas y cada una de las democracias, aunque también para referirse a las cuotas burocráticas, y dicen, que a los contratos que les entregaban a los políticos de turno.

Hoy una de las quejas tan reiteradas por los políticos que quieren ser afines al gobierno, es la falta de “mermelada”, o en palabras de un uribista, la ausencia de acuerdos políticos que permitan gobernabilidad.

Para ser sinceros, creo que todos los partidos en el espectro ideológico desde la izquierda hasta la derecha tienen un gusto por este apetitoso dulce. Y quienes dudan de que la izquierda sea ajena a este manjar, nada más por citar ejemplos recientes, analicen lo ocurrido en gobiernos claramente de izquierda como el de Petro en Bogotá, o Camilo Romero en Nariño, no fueron pocos los amigos que tuvieron participación en sus gobiernos, como tampoco fue poca la distribución de espacios entre concejales y diputados según el caso. O para no ir tan lejos, en el actual gobierno de Centro Izquierda de la Alcaldesa López en Bogotá. https://www.las2orillas.co/claudia-lopez-paga-aportes-de-campana-con-contratos-en-la-alcaldia/

En teoría Política, se hace referencia a las clientelas electorales, para señalar los grupos de ciudadanos cautivos a un dirigente, bien por “mermelada” o por simple identificación ideológica.

También es claro que entre más progresista sea el partido menos “mermelada” necesita en campaña, todo lo contrario, a los partidos tradicionales, en donde el porcentaje de este dulce en la dieta de sus militantes es mucho mayor, de allí que sean ellos justamente los que más se quejan ante la ausencia del apreciado confite.

Todo lo anterior para decir que el problema de la “mermelada” no es otro que el no tenerla, o peor aún, perderla. El poder (en la práctica y sin querer desdibujar una realidad tal vez indeseable para muchos, pero al fin y al cabo una realidad) es usado para tratar de sobrevivir en el pantanoso mundo de la política.

Quienes hoy se quejan por la disminución de su “mermelada”, fueron los que ayer la tuvieron y desplazaron seguramente a los que ahora la tienen. Ese es el pragmatismo de este escabroso escenario, lo demás está en los libros y en las tertulias académicas. Tristemente esa es la realidad de nuestras democracias, y tal vez sea una de las razones por las que siempre nos quejamos.

Recuerden, si bien la ambición rompe el saco, en Política no hay muertos, y aunque sea solo para flotar, de las tablas se construye la balsa para llegar a buen puerto.

Twitter: @AlejandroLSFD

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