Opinion

ES UNA REALIDAD

EDITORIAL

Un aficionado a la temporada taurina decía ayer a través de un video grabado en el Parque del Agua, que la tauromaquia es el motor económico de la Feria de Manizales. Esta afirmación es completamente discutible. Aunque no se conocen las cifras oficiales del 2020, se realizaron más de 300 eventos, se espera hayan asistido alrededor de 470 mil personas y que la ciudad llegaran más de 200 mil visitantes.

Este año, los aficionados a la fiesta brava recibieron la mala noticia de la determinación del nuevo alcalde de Medellín de continuar con la política de no permitir la temporada taurina en esta importante ciudad; y en Bogotá, la alcaldesa no permitirá el patrocinio de entidades distritales a eventos de esta naturaleza.

Esto es apenas el comienzo del fin. Es una realidad que los movimientos de personas protectoras de animales crecen cada día más y adquieren mayor influencia en los gobiernos locales. En Colombia no es una afición que aglutine a la mayoría de la población, represente la idiosincrasia del país o despierte pasiones como el fútbol o el ciclismo. La afición es una minoría y son unas pocas, muy pocas ciudades del país donde aún se practica. A partir de este año réstele Medellín.

En cuanto a Manizales, es pretensioso afirmar que la tauromaquia es el motor económico de las ferias. La plaza de toros tiene un aforo de 14 mil personas, de las cuales entran pagando 11 mil porque el resto son cortesías y patrocinadores, lo que representa apenas el 2,34 por ciento de las 470 mil que participan en todos los eventos.

La Feria de Manizales es más que la temporada taurina. El periódico La República decía la semana pasada “La programación gira en torno a la cultura caldense: el café, la gastronomía, el Reinado Internacional del Café, los desfiles, espectáculos musicales del folclor nacional y diferentes muestras de ritmo como el tango. Es por esto que dentro de su programación se destacan eventos como el down hill, válida de carritos de balineras, las carpas, el Paisaje Cultural Cafetero, entre otros atractivos”. Conciertos, exposiciones, festival nacional de la trova, competencias, son solo una pequeña muestra de la variada programación.

Aunque los dineros recaudados en el Festival Taurino están destinados al Hospital Infantil, no olvidemos que la mayoría de los ingresos se los llevan fuera del país los toreros y sus representantes. Aquí solo queda el valor de lo que consuman los aficionados.

Es una realidad, llegará el momento cuando la temporada taurina se acabe en Manizales, las Ferias continuarán y se tendrán que buscar nuevas alternativas para reemplazar este espectáculo.

Rozo, enero 12 de 2020.

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