Opinion

A SALVAR LA TRADICIÓN

EDITORIAL

Se cumplió ayer sábado la cabalgata dentro del marco de la versión 64 de las Ferias de Manizales, y nuevamente se presentan las controversias sobre la conveniencia de este espectáculo.

Fedequinas, el gremio de los caballistas, defiende su realización afirmando que “las cabalgatas, además de hacer parte de la historia y tradición, son espacios de encuentro de los amantes del caballo, una sana actividad que agrupa a la familia, y consideramos deben continuar como parte de nuestro desarrollo social, de generación de empleo, y por supuesto, rigiéndose en el marco de la institucionalidad.”

Las asociaciones protectoras de animales consideran esta actividad como una forma de maltrato animal por el largo recorrido, la falta de hidratación, la participación de ejemplares en mal estado de salud, y el consumo de licor por parte de los jinetes quienes en muchos casos abusan de sus equinos.

Siete de las más importantes cabalgatas del país se han suspendido por diversas razones: Medellín, Cali, Armenia, Pereira, Bucaramanga, Buga y Jamundí. Manizales es una de las pocas ciudades, junto con Cartagena, Montería y Neiva en las que sobreviven las cabalgatas dentro de sus tradicionales ferias.

De continuarse con esta tradición, debe establecerse un reglamento aplicable que comprenda aspectos básicos como regular el recorrido, permitir solo la participación de animal bien herrados, alimentados e hidratados; y control a la ingesta de licor. Es la única forma de salvar las cabalgatas.

Los mismos caballistas irresponsables son quienes están acabando con este bello espectáculo.

Pensilvania, enero 05 de 2020.

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