Opinion

LO PACIFICO

Por: Hernando Arango Monedero, empresario, ingeniero y abogado. Se desempeñó como Representante a la Cámara, Alcalde de Manizales y Director General del SENA.

Ante los eventos que tantos y tantos proclaman como “pacíficos” caben algunas consideraciones, consideraciones para que, quienes proclaman de esta manera los hechos que vivimos con mucha frecuencia, se enteren que de pacíficos nada tienen.

¿Es pacífico todo lo que se hace que no implique vertimiento de sangre? Bueno, para algunos usted puede hacer lo que le venga en gana contra otros, en tanto no le dé una cachetada, no le dé un puñetazo, no le hiera con un cuchillo o le propine un disparo. ¿Será que no es un hecho hostil, y por tanto no pacífico, el vulnerar algún derecho a otro ciudadano?

La reflexión cabe hacerse, ya que si alguno de los que con tanta facilidad impiden a otros el libre tránsito por las calles y carreteras, están, en sentido práctico, violando el derecho a la libre locomoción que se contempla en la Constitución. Sí, eso que algunos califican de marcha pacífica, es en realidad una marcha violenta contra los derechos de quienes no participan de ella.

Ahora bien, si por casualidad usted amigo lector transita por una calle cualquiera de la ciudad, y un agente del orden lo detiene sin más y sin menos y le impide seguir su camino libremente, de seguro usted protestará contra semejante atropello. Pero ahora, en la nueva concepción de la democracia, las marchas “democráticas” pueden coartarle a usted sus derechos y nada pasa. Bueno, si pasa, pues los que de esta manera actúan, se sienten protegidos por algún otro derecho de carácter superior para proceder de esa manera. Y, de paso, quienes informan sobre los desarrollos de la marcha o convite, califican de pacífico el proceso y lo que allí se hace e inclusive incitan a hacerlo.

De otra parte, es de frecuente suceso el que en las marchas que en defensa de algún pedido se hacen, aparezcan como por arte de magia los llamados encapuchados, quienes convencidos de que sus derechos priman sobre los demás, proceden a acabar con todo lo que encuentran y reclaman airados la brutal intervención de la fuerza pública, a la que califican de exagerada y violenta. Desde luego que las piedras que estos encapuchados lanzan y que de igual manera acompañan algunos marchantes, son actos también amparados en algún derecho, razón por la cual reclaman la abolición de los cuerpos estatales de choque que impiden el salvajismo y destrucción.

Estos antisociales destructores, de la misma manera en que atacan, desaparecen cambiando vestidos para camuflarse entre la multitud y que no vayan a ser arrestados, evadiendo así el proceder de las fuerzas del orden. En los días recientes un joven, de esos que son usados por los promotores de las marchas, cayó infortunadamente víctima de un proyectil disparado por la Policía. Las gentes han clamado por la pérdida de su vida, vida que lamentamos todos. Ahora, han aparecido fotografías que muestran al mártir de marras encapuchado devolviendo cápsulas de gases y muy activo en la batalla. No olvidemos que desde los manifestantes se han lanzado contra la Policía proyectiles de toda índole, los que han causado heridas a muchos de estos servidores de la comunidad. Esperemos que por la suerte de estos hombres y mujeres que nos cuidan, haya también plantones y rezos, que bien los merecen, y que los glorifiquen porque bien lo merecen.

Ahora, para terminar, vale la pena mencionar la actitud de los jefes de los partidos políticos en nuestro país, partidos que, por demás, vienen siendo cuestionados por la falta de liderazgo. De estos jefes, los ciudadanos esperamos que se presenten ante el Presidente a ponerse a sus órdenes para hacer lo que sea necesario para sacar al país adelante en esta hora en la que la anunciada “brisa Bolivariana” sopla y busca ser huracán. El nueve de abril de 1.948, los líderes del Partido Liberal, entendiendo la gravedad del momento, hicieron presencia ante Ospina Pérez para salvar a la patria. Eran jefes y había grandeza. Lastimosamente ya no los hay, y ya hemos oído a algunos de estos del hoy, echarle leña al candil. Hay que recordarles que: “La patria tiene que estar por encima de los partidos políticos” y que el momento demanda grandeza.

Manizales, noviembre 28 de 2.019.

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