Opinion

De esto te hablo viejo

Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

09 noviembre 2019

Medios nacionales, analistas y en general el país político ya está hablando sobre quienes serán los próximos candidatos presidenciales, es más, ya dos cartas fuertes para esas elecciones, Fajardo y Petro anunciaron su intención de repetir campaña.

No se ha cumplido año y medio del cuatrenio del Presidente Duque, y que ya este tema este sobre la mesa, habla por si solo del malestar generalizado que hay con la línea de mando que desde presidencia se está dando. Desde todos los espectros ideológicos que cobija nuestra nación, incluyendo al Uribismo, a permeado una sensación poco optimista de las relaciones que tiene el alto gobierno con el país político y el país nacional.

No son pocos los ejemplos de ello, pero esta semana ocurrió uno que tal vez pasó desapercibido pero que no es menor, y que da mucho de que hablar del talante de este Gobierno. El Representante a la Cámara por Risaralda, el doctor Gabriel Vallejo, a quien conozco y se no sólo de sus cualidades intelectuales, sino de su calidez humana y su talante conciliador, renunció como vocero de su bancada, decisión que fue respaldada por sus compañeros.

El vocero de una bancada en el Congreso, tiene el papal de liderar las discusiones en las plenarias, cuando el tiempo es muy restringido en el uso de la palabra, es a él a quien se le de la prelación para hablar y desde allí apoyar o fustigar al Gobierno. También es quien suele comunicar a los medios de las posiciones y decisiones de bancada, y en teoría es una de las personas que más interlocución debería tener con el Gobierno.

Que el vocero en la Cámara de Representantes del partido de Gobierno, renuncie a su posición con el argumento de que no hay comunicación con el Ministerio del Interior, el cual esta encargado de las relaciones con Cámara y Senado, así como también esta encargado del diálogo social, es supremamente grave, pero además le da la razón a quienes cuestionan el liderazgo del Presidente Duque y su desconexión en todos los niveles.

Una crisis de Gobierno, falta de liderazgo y ausencia de apoyo mediático y social, podría desencadenar un escenario de alta complejidad para el país, esto solo beneficiaría a la izquierda radical, al anarquismo y a la criminalidad.

Que personas como Fernando Londoño, o Juan Lozano, quien expresó su inquietud por el manejo diplomático de las relaciones con Cuba, y a quienes no se les puede desconocer de su cercanía y amistad con el presidente Uribe y con el Centro Democrático cuestionen el comportamiento del Gobierno, afianza aún más la sensación de que Iván Duque no está escuchando a nadie.

Nada raro fuera y para desgracia del Centro Democrático, casi que como estocada final en las relaciones entre ambos, que el Presidente hiciera movimientos en su gabinete de cara a integrarlo aún más,  con personas esta vez de rango ministerial y con origen claramente Santistas.

Deben quienes rodean al presidente no desconocer el inconformismo generalizado el cual debe ser prontamente manejado, no olviden aquella frase de Santos “ese tal paro no existe”, la cual fue el anuncio de manifestaciones que paralizaron el país por varias semanas y que también propiciaron una desfavorabilidad social para con su gobierno, de la cual no se pudo levantar, sino hasta ya finalizado su mandato. En esta ocasión el inconformismo no es solamente de origen rural, sino también urbano, y entiendan que no quienes cuestionamos al gobierno somos de izquierda o Castro-chavistas, ojo con el sentimiento social que hoy apunta a tomarse una buena porción del país. Timonazo ya señor Presidente.

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