Opinion

LOS MITOS Y LAS VERDADES

Por: Hernando Arango Monedero, empresario, ingeniero y abogado. Se desempeñó como Representante a la Cámara, Alcalde de Manizales y Director General del SENA.

13 septiembre 2019

Los tiempos modernos y las redes sociales, parecen que tienen entre sus objetivos el llenarnos la mente de cucarachas. Sí! Suena duro, pero es la realidad.

No pasa un solo día sin que los ecólogos, por sobre todo los fundamentalistas, nos muestren un panorama desolador ante el futuro del planeta. Y en estos últimos días han arreciado sus cargas mostrándonos la debacle que se está produciendo en el Amazonas con los incendios que en la región se han dado. De paso sus ataques tienen una muy clara orientación política y las críticas van más que todo a atacar al presidente de Brasil, el señor Bolsonaro, dejando a un lado, por ejemplo, a su vecino Evo Morales, en cuyo país también se han producido inmensos incendios y deforestaciones de envergadura. Bueno, la política ha servido como acicate para que los ataques vayan en un sentido u otro, pero, para alimentar tales manifestaciones, han puesto el oxígeno como bandera, dado que es elemento vital para la existencia de los seres vivos, animales o plantas, y establecen que depende de lo que se hace en esa inmensa región del planeta.

Todo este movimiento, centrado ahora sobre el Amazonas, pero cacareado desde hace muchos años sobre la actividad del hombre, bien en la industria, en el uso de los hidrocarburos o el carbón, en el desarrollo de los plásticos, en el transporte y en cuanta actividad se quiera, ha olvidado que el oxígeno depende más que de las plantas sobre la tierra firme, de las plantas en los océanos, áreas que, si acaso, son vistas como fuente de vida animal que se ve atacada por residuos de la civilización, pero olvidadas como grandes proveedoras del oxígeno que se requiere para la vida. Para estos ecólogos de desgracias, el problema humano está en los desechos que actúan sobre esa vida animal marina únicamente. Desechos que desde luego es necesario limitar y, si se quiere, extraer de los mares, olvidando que la vida de las plantas en los océanos es la que nos provee un poco más del 80% del oxígeno que requiere la vida en el planeta.

Allí, hacia esas plantas marinas, que son técnicamente algas, la actividad de los ecólogos de pacotilla que vociferan cada día no está enfocada. Y de paso, estos ecólogos olvidan que el mismo CO2 es gas que necesitan también las plantas para su subsistencia. No todo el CO2 que se genera por la actividad humana y animal va a formar la pantalla que da lugar al calentamiento de la atmósfera terrestre. No! Parte de este CO2 es alimento para la vegetación sobre el planeta, alimento que, de no existir, daría al traste con las plantas.

De otra parte, si bien no hay información certera y confiable, aparentemente el oxígeno que se genera en el Amazonas es el que requiere la vida en el mismo ecosistema, es decir, el que generan y a la vez requieren las plantas y los seres vivos que allí se encuentran. Desde luego que algo de lo que todo ese sistema produce, sumado a las plantas de tierra firme del resto del planeta, nos suministran el 20% del oxígeno restante.

Esta es una reflexión que debemos hacer para que, los extremistas de turno, los que apoyados en nuestra ignorancia y en el poder de las redes sociales para expandir información basura, no manejen nuestras emociones y antes que andar haciendo manifestaciones en un sentido y hasta políticas, orientemos nuestros esfuerzos a los sectores que realmente hay que proteger con decisión, sectores como el de la flora marina, los arrecifes, sus algas y el fitoplancton bien llamado el bosque invisible.

No olvidemos que, el éxito de la atmósfera sobre la tierra, proviene del CO2 expelido por los volcanes en el inicio y desarrollo de la vida, CO2 que aún requerimos.

Y, en Manizales, unos de estos ecólogos extremista, se opone a una urbanización fuera de un área protegida para el acueducto, por esto del CO2. ¡Vaya, vaya!

Manizales, septiembre de 2.019.

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