Opinion

MESURA

EDITORIAL

Durante la semana que acaba de terminar, nuevamente dirigentes políticos de Caldas tuvieron cuestionamientos a nivel nacional en los medios de comunicación.

El senador liberal Mario Castaño y el representante a la cámara conservador, Félix Alejandro Chica Correa, estuvieron en el ojo del huracán. El primero por sus ligerezas en un discurso ante sus copartidarios de Salamina, y el segundo por aparecer en el Sisben.

Aunque en ninguno de estos dos casos se tendrán repercusiones mayores al escándalo de prensa, lo que sí es cierto es lo inconveniente de estar incurso en estas situaciones que van deteriorando la imagen de los políticos caldenses. Es regresar al pasado, ese pasado vergonzoso donde mucha de nuestra dirigencia era comparada con la de otras regiones del país por sus múltiples cuestionamientos en su actuar.

La dirigencia política de Caldas en otrora era referencia nacional cuando dirigentes como Gilberto Alzate Avendaño, Silvio Villegas, Fernando Londoño, Aquilino Villegas, José Restrepo, entre otros, brillaban con luz propia en el parlamento colombiano y eran respetados y acatados por recto actuar. Este es el ejemplo a seguir.

Mesura en sus actuaciones, transparencia y eficiencia en su desempeño, debe ser regla de oro para nuestros parlamentarios.

Pensilvania, septiembre 08 de 2019.

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