Tinto Político

EN BLANCO Y NEGRO

Por: El Tábano.

Dicen por ahí que donde fuego hubo cenizas quedan. Esta expresión popular cae como anillo al dedo a la anunciada adhesión del candidato a la gobernación de Caldas, del ex liberal, ex uribista, ex de La U y ahora militante de un híbrido llamado “Colombia Renaciente”, Luis Guillermo Giraldo Hurtado, a la campaña del conservador de tradición, convicción y conveniencia, Jorge Hernán Yepes Alzate.

Hace apenas unas décadas, cuando Luis Guillermo Giraldo Hurtado ostentaba el título de barón electoral del Partido Liberal en Caldas, hacía parte de la cuestionada alianza con los también senadores, su copartidario Renán Barco y el conservador Omar Yepes.

Esta alianza hizo y deshizo en Caldas, manejaron a su antojo 26 de los 27 municipios, contralorías, hospitales, empresas industriales y comerciales, y todas las entidades y empresas del orden municipal, departamental y nacional con sede en nuestro departamento. Era el poder absoluto, el dominio total.

En la época hubo mucho ruido, mucho comentario, mucho chisme y dicen por ahí que cuando el río suena, piedras lleva. La investigación del robo a Caldas, la quiebra de la Cooperativa de Municipalidades, las invasiones en Manizales, los premios de la lotería de Manizales, las urbanizaciones en La Linda, los contratos de la Chec, etc, etc.

Entonces Luis Guillermo empezó a alejarse y a permanecer más tiempo en Bogotá, abandonando su parcela electoral en el centro-sur de Caldas por lo que el zorro, Renán Barco, vio terreno abonado para incursionar, viniéndose el luisguillermismo de más a menos.

Y fue en ese momento, en el 90 cuando sufrió la metamorfosis total. Pasó de clientelista a estadista, de dicharachero a escritor y para dejar de ser tildado de corrupto, se acercó al Nuevo Partido creado en Caldas por dos o tres azucenos y otros negros con aires de blancos.

En la campaña para la primera elección popular de gobernadores en octubre de 1991, lo vimos acompañando a todas las plazas públicas a la encopetada Adriana Gutiérrez quien fue la primera, y única candidata a la gobernación hasta ahora derrotada.

En el 2002 Luis Guillermo se convirtió en uribista de cepa, y por allá, en el 2006, otra vez se vio envuelto en un escándalo cuando fungía como secretario general de La U. Fiel seguidor del Centro Democrático desde su creación hasta que a unos lambones y sin votos, viudos del poder, les dio por entusiasmarlo y convencerlo que él sería el próximo gobernador de Caldas; y ahí fue la de Troya. Pensó inocentemente que estos sectarios uribistas caldenses le iban a entregar así de fácil la candidatura.

Vino el rompimiento, el resentimiento y ahora el advenimiento hacia la Casa Yepes para dar inició a la segunda era de la coalición Yepista-liberal.

Cómo debe añorar Luis Guillermo por estos días, lo bueno que vivía en Bogotá, tertuliando con sus amigos en el Pomeriggio y asistiendo a cuanto coctel lo invitaban.

Bogotá, 07 de agosto del 2019.

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