Opinion

¿Quién tienen la culpa en el escape de Santrich?

Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

06 julio 2019

Que el acuerdo de paz con las FARC fue mal negociado; vaya y venga, es una realidad que el país conoce y que tendremos que aceptar, así como aceptamos los acuerdos que en su momento se hicieron con las desmovilizadas autodefensas.

Que quienes componen la JEP, así como las normas que le dieron vida y la desarrollaron están mal concebidas; vaya y venga, quienes componen estos tribunales son de procedencia ideológica tan diversa como quienes componen la misma Rama Judicial, y las normas que desarrollan esta jurisdicción están todas incorporadas en el ordenamiento legal del país, son ley así no nos guste.

Que Santos negocio con bandidos; también lo hizo Uribe con los Paramilitares.

Que no hay derecho a que las FARC llegaran al congreso, pues también lo hicieron los paramilitares, muchos en cuerpo ajeno. O no recuerdan la frase de Mancuso quien aseguro que las AUC tuvieron incidencia en la elección de más del 35% de los congresistas de ese entonces.

Muchas pueden ser las críticas al proceso adelantado con las FARC, todas ellas pueden ser validas, pero que un delincuente como Santrich quien tuvo a un país paralizado alrededor de las decisiones jurídicas que sobre su caso se tomaran, y que de manera atrevida y casi anunciada se fugara, si genera muchas preocupaciones.

Fue a finales del Gobierno Santos y durante la Fiscalía de Néstor Humberto Martínez que se anunció la captura con fines de extradición del excomandante guerrillero y ahora sindicado narcotraficante Jesús Santrich. Con videos de seguimiento, infinidad de audios y demás acervo probatorio se trató de demostrar la posible conducta criminal de este sujeto y con ello permitir su extradición a los Estados Unidos. Recalco, se hizo seguimiento e inteligencia a este sujeto.

Posterior a su captura y con cierta conexidad con el caso Santrich, se mostraron videos de inteligencia y seguimiento a personas vinculadas con la JEP que estaban recibiendo dineros producto del narcotráfico para incidir sobre el proceso del exguerrillero, nuevamente se acude al seguimiento e inteligencia para recaudar pruebas que condujeran a la captura de individuos vinculados en el caso Santrich.

Y ahora nos dicen con toda naturalidad y como si no fuera con ellos, que un individuo con dificultades visuales, quien tuvo seguimiento permanente de las autoridades nacionales en colaboración con los americanos, logro fugarse y evadir a las fuerzas del orden colombiano en su huida hacia Venezuela como si fuera él menos vigilado de los criminales, es un tema que por lo menos generaría la renuncia sino del Ministro de defensa, si de los comandantes de Inteligencia encargados.

Sin lugar a dudas el caso Santrich ha sido uno de los eslabones más usados en la afanosa carrera por desprestigiar un proceso de paz que aun con todos los defectos posibles, logro aspectos tan importantes como la reducción de la violencia en las zonas más apartadas del país.

Mucha suspicacia genera la salida casi permitida de este delincuente, pareciera que las autoridades encargadas hubieran facilitado su fuga solo con el fin de lograr infructuosamente el desprestigio de un proceso de paz que hoy aun contiene la desmovilización cierta y probada de más de 7 mil exguerrilleros, los cuales han dejado de delinquir, y que aún esperan de parte del gobierno una política pública que les facilite el reintegro a la vida civil y evitar con ello el aumento en las filas de las disidencias guerrilleras.

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