Opinion

ENTRE LOS VOTOS Y EL DESESPERO

EDITORIAL

En estas épocas, muchos precandidatos inician una maratónica carrera para asegurar adhesiones y respaldos que aseguren el éxito de su aspiración en las elecciones venideras.

El sufrimiento e incertidumbre de un candidato son incalculables e indescriptibles. En la medida que se acercan las elecciones, las horas de insomnio aumentan y con ellas las angustias y las dudas. Muchos se vuelven paranoicos, escuchan chismes y se vuelven poco tolerantes. Uno de sus pasatiempos favoritos es alimentar sus ilusiones haciendo cuentas de los votos que obtendrían en el peor de los escenarios y, si es con el acompañamiento de licor o dejan alimentar su ego por sobachaquetas, su votación se dispara en forma inusitada.

Después de una larga noche de desvelos, se levantan a seguir con su tarea y aunque los temores carcoman su corazón, saben que deben presentar cara amable, expresión serena que denote tranquilidad, y sonreír en forma permanente para proyectar seguridad y optimismo a sus seguidores, y sobre todo, despistar a sus adversarios.

Es en esa loca carrera de lograr adhesiones cuando empiezan a perder el norte, sentido común, olfato político, malicia indígena, y se dejan ilusionar y deslumbrar por vividores y avivatos. Los hay de todas las clases: aquellos que ofrecen determinada cantidad de votos, otros que dan consejos y sientan cátedra sobre estrategias de campaña. También están los que brindan contactos con adinerados patrocinadores o gente influyente y los que son parientes de grandes electoreros.

No existe candidato a quien no le hayan hablado o presentado madres comunitarias, presidentes de Juntas de Acción Comunal o de asociaciones de padres de familia y de todo tipo, dirigentes de desplazados, entrenadores de equipos de fútbol o pastores de iglesias cristianas, líderes sindicales y organizadores de torneos deportivos.

En su afán, los candidatos terminan perdiendo tiempo precioso atendiendo a cantidad de personas que finalmente no les representarán mayor cosa electoralmente o cuyos apoyos serán demasiado costosos.

No obstante, uno de los principales errores de los candidatos, es recibir el apoyo de algunas personas que se autoproclaman líderes o dirigentes, y que es más lo que quitan que lo que ponen. Muchos de estos personajes vienen de sus propios fracasos electorales y ahora pretenden hacer triunfador a otro.

Son muchos los errores que los candidatos cometen en una campaña. Quienes salen derrotados hacen un balance, se arrepienten de ellos y prometen corregirlos en su próxima aspiración. Sin embargo, generalmente vuelven a caer en los mismos.

A través de la historia se ha comprobado que los candidatos que menos errores cometan, serán los triunfadores.

Pensilvania, junio 23 de 2019.

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