Opinion

SI JUEGAS CON FUEGO… ¡TE QUEMAS!

Por: Oscar González Hernández – Exalcalde de Pensilvania, exdiputado a la asamblea de Caldas, ex personero de Manizales.

02 mayo 2019

Cada día que escuchamos noticias sobre el acontecer de Venezuela, creemos erradamente, que el fin se acerca. Pero a medida que pasa el tiempo vemos como el dictador se apoltrona cada vez más en su despacho y al caer la tarde vemos descorazonados que lo sucedido no pasó de ser una buena escaramuza del Presidente Guaidó, pero muy poca efectiva.

Por la situación que viven los venezolanos hay una diáspora, creo yo, la más alta del mundo, en donde todo el pueblo está cansado de pasar necesidades y ver que el dinero no le alcanza para suplir las necesidades básicas. En los registros oficiales de migración Colombia tiene censados un poco más de un millón doscientos mil venezolanos; a mi modo de ver esta cifra se quedó corta. No se descarta que haya mucho subregistro por la misma dinámica del desplazamiento y por la población flotante.

Trayendo el cuento del desplazamiento de venezolanos y específicamente a la ciudad, creo que dicho problema, si lo podemos llamar así, está creciendo todos los días. Hace unos meses atrás encontrábamos unos pocos venezolanos por el centro de la ciudad y más escasos aún por los lados del cable. Hoy ya podemos contemplar ciudadanos del vecino país y en una cuadra de la carrera 23 podemos contar 6 y 7, no ya de venezolanos sino de familias entre dos y cuatro miembros ofreciendo caramelos o simplemente exhibiendo su cartel de desplazado.

Como muchas personas he querido ayudar a paliar en algo las necesidades de estos conciudadanos. Pero mi apoyo monetario sólo alcanza para una vez a la semana y por dicha razón me he preguntado: ¿Dónde está la plata que el gobierno nacional fijó en un Conpes Social para dicha población ?

Sabemos que en la zona fronteriza estos recursos son donde más se necesitan, pero es de elemental justicia que también a los entes territoriales que tienen ciudadanos desplazados del vecino país, también les llegue estos recursos y así poder cumplir una labor humanitaria y social con los desvalidos.

Sabemos que la gran mayoría de ciudadanos son personas honestas, trabajadoras y responsables. Pero en varias ciudades del país, especialmente en Cúcuta, Bucaramanga y Bogotá están enfrentando unas hordas de ciudadanos que se han dedicado a delinquir.

Un periódico capitalino ya reseñaba que en Bogotá cada 24 horas capturan a 13 venezolanos por hurto. De la misma manera se reseñaba allí en el periódico que su judicialización es difícil porque la gran mayoría vienen indocumentados y para completar el chico la expulsión del país es muy engorrosa. Por ahora este flagelo lo tienen las grandes urbes, pero no está lejos de que llegue a nuestra tierra y comencemos a padecer el problema.

Las autoridades deben ser en estos menesteres previsivas y solicitarle apoyo al gobierno nacional para invertir en esta población para poderlos encausarlos por los cauces de la buena convivencia y la moralidad y no tengamos que lamentarnos después. Podemos estar sentados en un barril de pólvora y si esto explota nos puede causar males mayores. Estamos a tiempo de la prevención.

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