Opinion

Lagartus Politicus Caldensis

Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

30 marzo 2019

Aun sin una definición exacta dado que sus características suelen variar con el tiempo y en cada jornada electoral, haremos lo posible por definir este espécimen ya no tan raro en nuestra muy folclórica y parroquialista fauna.

Este espécimen no conoce de derrotas electorales, se sabe acomodar muy bien y es capaz de camuflarse con estupenda habilidad.

Tiene tendencia a la diabetes por su exceso de mermelada tanto la de derecha como la de izquierda, la de centro, la del medio, la de arriba, la de abajo, etc. En ocasiones recurre al canibalismo pues suele estar en permanente competencia con miembros de su misma especie.

Suele afirmar sin asomo de vergüenza que la hipocresía en política se llama diplomacia, se pueden encontrar tantas fotos de este espécimen como partidos y candidatos haya. Por lo regular hacen parte del cartel del “Tuvo” yo tuve esto…, mis abuelos tuvieron aquello…, etc.

Durante época electoral su piel suele ser vistosa buscando llamar la atención, se adjudica votos que no tiene, dice haber sido jefe y hasta fundador de cuanto partido y movimiento ha existido, y tiene la molesta inclinación por mostrar sus conversaciones o en su defecto el número telefónico de cuanto dirigente allá en el departamento.

Se han conocido casos en los cuales el atrevido espécimen, aun cuando sabe que no tienen los votos suficientes, suele aspirar a cuanta elección haya, aún si esto le obliga a renunciar a su cómodo puesto, pero con ello asegura unos buenos años de permanencia en el cargo de su preferencia.

Es indiscutible su inteligencia y sagacidad, sin embargo, suele caer fácilmente en mentiras y en uno que otro episodio bochornoso que le recuerda por instantes su frágil condición rastrera.

Tiene el Lagartus Politicus Caldensis una extraña virtud, tal vez su mayor cualidad, la cual es el agradarle al jefe de turno e inspirar en el un sentido de protección y ayuda hacia este individuo, a pesar de los estudios y de incontables tintos alrededor de las trágicas conversaciones de café tratando de explicarse esta situación, aún no se encuentra respuesta de cómo el hábil e inteligente jefe se deja conquistar por este sujeto.

Como miembros de la “Primera Línea” se les suele reconocer en las reuniones de estrategia y toma de decisiones por ser los que más duro hablan y los primeros que aplauden, su risa es inconfundible.

Siempre tiene una crítica para su exjefe con la cual justifica su “Cambio”, el no se voltea, se endereza y es firme como la gelatina, lo conocen en todas les sedes. Advertidos estamos de este individuo y su habilidad parasitaria.

Mucho cuidado con los ex funcionarios de mediano y alto nivel que llegan desde Bogotá aduciendo invaluable experiencia, porque, aunque llegaron a esos cargos apalancados por algún jefe político, estando allí, sin reparo alguno y desconociendo lo que tanto imploraban ellos en los corredores del congreso, justificaban su nombramiento por su extensa hoja de vida, nada más alejado de la realidad; su mejor excusa fue aquella ley vergonzante e hipócrita que le impide a quien viene del mundo político, ejercer el derecho a la práctica de la misma.

Ya pues descritas algunas de las características de nuestro individuo, que no necesariamente debe cumplir con todas ellas, y seguramente con un par de nombres en la cabeza, sabemos que estamos en campaña cuando el Lagartus Politicus Caldensis vuelve a emerger afanosamente en los tintiaderos de nuestro departamento haciéndose notar y tratando de recoger firmas para sí, para otros o buscando el favor de su jefe de turno.

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