Opinion

CULPAS DE DUQUE

Por: Hernando Arango Monedero, Ingeniero y abogado, empresario, exrepresentante a la cámara, exalcalde de Manizales y Director General del SENA.

14 diciembre 2018

En los últimos días los comentaristas políticos han resuelto adjudicar al Presidente las culpas de lo habido en el país, todo porque es más fácil achacarle a una persona lo que en resumen es culpa de muchas y, generalmente, resultado de los vicios y desplantes de los reyecitos de siempre, los nunca bien juzgados congresistas. Y digo, nunca bien juzgados congresistas, porque es costumbre entre ellos y precisamente entre los de más baja estofa, que se consideren intocables y que por costumbre han cogido el que deben ser servidos y reverenciados. Olvidan que son servidores públicos.

Esta, la razón por la cual no es extraño que escuchemos en oportunidades a algunos cual energúmenos, las más de las veces los que menos participan, opinan o trabajan, gritando que merecen respeto y exigiéndolo de algún funcionario del ejecutivo, al que sindican de comprar su voto o inducir su voto en un sentido u en otro. Ah, porque como ya lo tenemos claro, allí, en el Congreso, se apoltronan una serie de reyecitos en función de que se les rinda pleitesía, cuando no prestos a recibir o exigir que se les de alimento para su función; alimento establecido en puestos o puestecitos y, como era hasta hace poco, la famosa mermelada, la que, dicho sea de paso, se llevaban los tragones, es decir, los peces gordos de las regiones, ya no reyecitos, más sí reyes con todo y corona.

Desde luego que los comentaristas políticos, poco califican el comportamiento de los congresistas, de quienes podrían decir muchas cosas. Hace algún tiempo los congresistas eran calificados en su gestión por un grupo de periodistas que se metían a las sesiones y actas y analizaban el comportamiento y el trabajo de cada uno e informaban a la opinión para que la gente supiera por quién votar. Hoy no es difícil hacer una evaluación para saber quiénes ponen palos en la rueda de los proyectos de ley buscando que algo les den. De otros, para calificar sus aportes al desarrollo de los diferentes temas y asuntos. De los de más allá para estimar el tiempo que duermen en sus curules o el que dedican a las redes sociales. De otros para contabilizar el tiempo de permanencia en las sesiones de comisiones o de plenarias. Desde luego, para saber por qué y por quienes votan. Todo resultaría interesante conocerlo, máxime cuando hoy es fácil divulgar esa información, la que sería útil para hacerle seguimiento a esos que trabajan y a los que sólo están allí para cobrar sus emolumentos. Y no cabe duda, para saber cómo manejan las ponencias a su cargo, cómo las embolatan, y de qué manera “pupitrean” diferentes asuntos sin leer sobre el asunto en cuestión.

Ahora, los proyectos de ley que pone a consideración del Congreso, el Ejecutivo, son proyectos que pueden ser modificados, rechazados o mejorados, pero que merecen la atención y estudio. No cabe duda de que los funcionarios a cargo deben estar atentos a escuchar las objeciones y sugerencias que a esos proyectos se les hagan, pero demandar que sean simples serviles de los reyecitos ya mencionados, es simple y llanamente acolitar el comportamiento de tales sujetos.

Acaso no fuimos testigos de lo sucedido en días pasados con el proyecto de ley sobre la justicia? ¿Acaso no escuchamos que el Presidente de la Cámara, en un acto de payaso mayor y fungiendo como reyecito resolvió citar a Plenaria en horas de la mañana, algo inusual, precisamente el mismo día que la comisión respectiva daría trámite a ese proyecto, acción derivada de que él, como Presidente no recibió la venia de la señora Ministro de Justicia? Ese comportamiento chabacano dio al traste con la tal reforma, cosa que lleva a que, lo se requiere en ese orden, se demore por la soberbia de ese mal ciudadano. Y, con cargo a los periodistas y comentaristas políticos, lo que se sucede en el Congreso, es culpa de Duque, entre otras cosas las leyes “anticorrupción”, que de ello nada tienen, pero que fueron compromiso de todos los partidos.

¿Podremos saber quién es quién en la leonera del Congreso de la República?

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