Opinion

EL PARTO DE LA NUEVA COLOMBIA

Por: Hernando Arango Monedero, Ingeniero y abogado, empresario, exrepresentante a la cámara, exalcalde de Manizales y Director General del SENA.

24 noviembre 2018

Y no podía ser de otra manera. Definitivamente, si queremos una nueva Colombia, tendremos que padecer ese parto con todos sus dolores, sufrimientos e incomodidades.

Y es que el país que más protesta hoy es el país de la mermelada y las canonjías y el de las promesas incumplidas. Ese país que, para esta fecha, y en 100 días, ya ha demostrado que le duele el parto y ha realizado más de 350 manifestaciones de dolor, expresiones que hacen pensar que algo diferente está sucediéndole. Todos los que esperaban que la fiesta en que veníamos continuara, se duelen y claman y reclaman. Por eso marchan, por eso salen a las calles al llamado de quienes les alientan a seguir el camino de los radicalismos que aúpan para que haya más distanciamiento entre los ciudadanos. Sí, los que buscan ellos es que la lucha de clases sea la base y el conducto mediante el cual la toma del poder les sea propicia en el 2022. Así, con este tipo de movimientos atraen a los pueblos y los subyugan; eso es sabido. Es incuestionable que los intereses de esa oposición que patrocina manifestaciones con la frecuencia que se denuncia y que alcanza a más de 350 en los apenas 100 días habidos de este gobierno, sólo busca desestabilizar la democracia, y están induciendo a sublevar a las gentes que apenas si alcanzan a entender que lo que vive el país es producto de lo que en los años anteriores se fue fraguando.

Ahora, cuando las exigencias patrocinadas, por los que se dicen oposición, requieren del Estado más y más recursos, paralelamente entran a la carga a oponerse a las fórmulas pensadas para arbitrarlos. Recursos que sin lugar a dudas deben provenir de todos los estamentos, desde el que poco tiene, hasta el que mucho posee y cuyo cobro nos incomoda a todos por igual. Y las fórmulas, simplemente no les sirven. De paso, el ataque habitual es contra los generadores de empleo, y contra cualquier estímulo que a ese sector se le dé, pues según ellos es un beneficio a los más ricos. La razón es clara: hay que acabar esa fuente de riqueza: la empresa. Así, finalmente será el Estado el único generador de empleo y la comunidad y la “democracia” podrán ser manejadas y ello les dé permanencia en el poder. Basta observar la Venezuela de hoy y, el cómo las empresas de los particulares fueron aniquiladas, para llegar a ser hoy el Estado Venezolano el único generador de empleo, así Pedevesa y Sidor estén exhaustas y el Carnet de la Patria sea ya el medio dominador de la “voluntad” popular que ahora les acompaña. “Voluntad” esclava, so pena de no recibir beneficio alguno, sea: comida, salario, pensión y hasta gasolina.

Y aquí, los partidos enviciados a los cupos indicativos. Al dame que te daré y se niegan a entender que su misión es aportar a la construcción de un país para todos. En cada uno de los que los integran esos grupos políticos la ausencia de ideología y de creatividad es una constante evidente. El Congreso, las Asambleas y los Concejos sólo están ocupados en los beneficios que, para cada uno, individualmente, se deriven. De esa actitud cicatera e individualista, se derivan gran parte de los males del país y de paso se les está haciendo el juego a los que tienen como objetivo la asunción del poder mañana, y coartar las libertades.

A estos, que dicen representarnos en los diferentes escenarios de la democracia, el que haya un presidente que busque el consenso y que propenda por poner fin a la extenuante radicalización y polarización, no les sirve. A ese tipo de conducta no le caminan, no la acompañan. Para ellos es más simple el qué atacar que tener un algo qué construir. Sus mentalidades están sólo destinadas a la demolición, a crear el caos. De allí, de la confusión, obtienen sus réditos.

Los colombianos estamos en mora de exigir participación constructiva a esos que dicen ser nuestros representantes en las altas corporaciones. Exigirles trabajo y dedicación. Exigirles resultados, así no sean del partido del presidente, pero que nos demuestren que sí son colombianos y que su interés es Colombia. Que nos demuestren que tienen cerebro y que, con sus ideas, dedicación y trabajo, todos podremos esperar un futuro mejor.

Tenemos que entender que la campaña de 2022 ya la iniciaron los que nos quieren conducir a regímenes totalitarios y sus manifestaciones son evidentes. Allí están, ellos no pierden el tiempo. No les hagamos el juego.

Manizales, noviembre 20 de 2018.

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