Opinion

DE CONSULTAS A VERDADES

Por: Hernando Arango Monedero, Ingeniero y abogado, empresario, exrepresentante a la cámara, exalcalde de Manizales y Director General del SENA.

22 agosto 2018

Ad portas del engendro que llamaron “Consulta”, que se inventaron algunos para hacerse notar políticamente y para que el país quede en ridículo internacionalmente, como me temo que sucederá, será bueno que los ciudadanos reflexionemos a cerca de lo que verdaderamente requiere Colombia.

Pienso que rebajar el salario a los congresistas es una verdadera tontería. Que ganen 30 millones por mes me tiene sin cuidado. La verdad es que es posible que algunos no lo merezcan, pero, por no merecerlo algunos, tal consideración no debe llevarnos a que no lo merece ninguno. El congresista, la mayoría, tienen su residencia en provincia y, necesariamente, para asistir al Congreso, deben tener otra residencia en la capital. En consecuencia, dos casas, y eso tiene su costo.

Que los congresistas no puedan estar más de tres periodos en la respectiva corporación, es también una tontería, cuando lo deseable es que se profesionalice la actividad. Cosa diferente es que el nivel de exigencia para ser parte de esos cuerpos colegiados, sea mayor. Digamos, por ejemplo: Para ser Senador, mayor de 40 años y con ejercicio de una profesión liberal mayor a 15 años. Para llegar a la Cámara, necesariamente mayor de treinta años y ejercicio de una profesión liberal no inferior a cinco años. Así, mediante exigencias de estudios, responsabilidad en sus deberes de representación y actuación y de carácter ético, seleccionar a los integrantes de todos los cuerpos colegiados. ¡Todos!.

El que haya pliego único para licitaciones y así depurar la asignación de contratos; el que no haya beneficios para los condenados por corrupción; el que se les aplique extinción de dominio a los bienes de los condenados por corrupción, así como a aquellos que les sirvan de testaferros, ello está bien y ya está en la ley.

En fin, lo que ahora falta es que se exija a los jueces la aplicación con severidad de las leyes, a la par que celeridad en los procesos de investigación y condena, limitando las actuaciones de los abogados que buscan dilatar los procesos y enredarlos, imponiéndoles sanciones a quienes sólo buscan tales objetivos. La ley podría aplicarles una verdadera “capitis diminutio”, quitándoles derechos a perpetuidad, como el de elegir o ser elegido, el de demandar del Estado determinados servicios, el de tener cuentas bancarias, el de poseer bienes, etc. etc. De paso, y lo fundamental y que no está escrito en la ley, es que la sociedad rechace, con energía y sin excepciones, a quienes son reconocidos corruptos.

Usted, amigo lector, tengo la seguridad, conoce de algún sinvergüenza que se apropió de bienes públicos; que se enriqueció en el ejercicio de un cargo; que llegó con una mano atrás y otra adelante a ejercer cualquier dignidad y al salir de ella ya está boyante. ¿Y lo sigue saludando? ¿Y ese es un vivo que aprovechó de la oportunidad? No! Ni usted, ni yo, tenemos derecho a aceptar que gente como esa siga conviviendo con nosotros. No!.

De otra parte, bien se hará si a los Magistrados de las Altas Cortes se les establecen edades límites para poder ejercer tales magistraturas, tales como que sean mayores de 55 años y sin edad límite de retiro. De esta manera el magistrado obrará siempre en Derecho, sin los afanes de lo que encontrará en su ejercicio profesional luego de 8 años de magistratura, tal y como sucede hoy. Y los Magistrados de Tribunales también que sean mayores de 45 o 50 años, con posibilidades de vigencia en el cargo sin límites. Ello llevará que los afanes del mañana no les condicione el actuar del hoy. Todos ellos, observados y calificados por estrictos Magistrados de un Tribunal de Disciplina de calidades superlativas y también vitalicios.

Lo cierto es que, en la Justicia es en donde deben estar concentrados los mayores afanes de la sociedad. Con jueces estables, correctos, plenos de ética y de valores, los demás sectores de la sociedad andarán bien. Así, los ciudadanos tendremos confianza en la Justicia y sabremos a qué atenernos, sea cual fuere la posición que ocupemos en la sociedad.

¿No será así?

Manizales, agosto 22 de 2018.

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