Opinion

A propósito de la elección de Rector de la Universidad de Caldas

Por: David Alejandro Ramírez Marín – Estudiante de Ingeniería de Sistemas y Computación – Representante estudiantil de la Facultad de Ingeniería – Universidad de Caldas

14 mayo 2018.

El pasado 25 de abril se llevó a cabo la consulta virtual para la constitución de la terna, de la cual el Consejo Superior, como máxima instancia de decisión de la Universidad de Caldas, deberá designar la persona que direccionará el Alma Mater de los caldenses durante los próximos cuatro años. No hubo sorpresas entre quienes quedaron en la terna, las cábalas de pasillo y de tintos se cumplieron, aunque todo puede tener un giro inesperado con la demanda interpuesta por un candidato externo que logró, con un estilo particular de hacer su campaña, convencer a un grupo de profesores, estudiantes y egresados que lo respaldaron con su voto en la consulta virtual. Frente a este hecho, esperemos el pronunciamiento de la jueza segunda laboral del circuito. Por ahora concentrémonos en la realidad de hoy, y es la presencia en la terna de dos profesores – investigadores COLCIENCIAS y un ex vicerrector sin vínculo académico –  administrativa con la Universidad en la actualidad.

Detengámonos un poco en esa situación y devolvámonos cinco años atrás; a finales del año 2013 la Universidad entró en un cese de actividades por 43 días, en la cual docentes, administrativos y estudiantes exigimos seis asuntos claves para la vida universitaria, pero hubo uno en especial, la recuperación de la democracia para el claustro universitario y devolver la gobernabilidad a la Universidad, a través de elegir un Rector que fuera de sus propias entrañas;  en la designación de rector para el año 2014, la terna (cuatro aspirantes) quedó conformada por profesores – investigadores de carrera, designándose al doctor Felipe Cesar Londoño López, adscrito a la Facultad de Artes y Humanidades.

Para la designación del rector 2018, leo y escucho con sorpresa e inquietud, que en los mismos lugares donde se gestaban asambleas, movilizaciones y ceses de actividades, se esté barajando la posibilidad de retroceder cuatro años en la agenda lograda, y es aceptar y apoyar la elección de un rector externo, con poca experiencia y conocimiento en la planificación de la docencia y la investigación en una Universidad del orden Nacional, Acreditada de Alta Calidad, ubicada entre las 10 mejores del país y cuyo presupuesto anual oscila entre los ciento ochenta mil millones de pesos. Es de recordar que las Universidades más prestigiosas del País y del  mundo, tienen como rector a uno de sus académicos destacados: Universidad Nacional de Colombia, U. de Antioquía, U. del Valle, UNAM, UBA, USP, entre otras. La Universidad de Caldas se merece en sus 75 años un rector que tenga en su hoja de vida experiencia académico – administrativa interna, pero que tenga a la vez claro el panorama social externo a la Universidad, y que verdaderamente tenga un dominio y conocimiento de la misma como si fuera su propio hogar. Ello se logra solo cuando se ha vivido en los pasillos, las aulas de clases y ha sentido en contexto la institución por más de veinte años como estudiante, profesional, maestro, doctor e investigador COLCIENCIAS.

Mi llamado es entonces a que el Consejo Superior tome una decisión consciente y sin presiones de los políticos de turno, que ven en la Universidad de Caldas un fortín para sus propios intereses y no como el patrimonio de los caldenses, que debe protegerse y potencializarse en el marco de la excelencia académica y bien común para las futuras generaciones.

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