Tinto Político

UN NEGOCIO

Por: Omar Yepes Alzate – Ex senador de la República.

La política y las elecciones se convirtieron para muchos en un negocio. Los contratos y los cupos presupuestales contribuyen a financiar las elecciones y a dejar remanentes para el bolsillo del personaje, del pillo. 

A medida que se acercan las elecciones los cuadros de base, los denominados líderes intermedios y algunos jefes municipales empiezan a ponerle precio a su acción política y ofrecen su concurso a candidatos o partidos sin miramientos en su vieja afiliacion. Inclusive, concejales y diputados, sin consideración a su partido, empiezan a ofertarse, hacen parte de la fiesta. “Pongámonos de acuerdo, como vamos a cuadrar” es la consabida expresión. “Usted que ofrece, como voy yo” es otra variante del diálogo. De antemano saben cuantos votos van a negociar. Como tienen amigos incondicionales, una bolsa electoral (tanto número de votos) buscan el negocio y consiguen embolsarse unos pesos a espalda de sus adherentes. Si no llegan a “acuerdos” con unos, los buscan con otros, están al mejor postor. Los hay quienes “arreglan” hoy, y si mañana aparece una mejor oferta, abandonan su compromiso de ayer y se comprometen con el otro, sin ningún rubor.

Este juego -así puede llamarse- no es solo de un lado, del que ofrece el voto o el paquete. También hay responsabilidad del aspirante, del que busca el voto y ofrece dinero por él. Normalmente no lo extrae de su bolsillo, lo extrae del tesoro público como lo expresamos antes, porque el Estado -llámese nación, departamento o municipio- se ha convertido en un simple botín.

Es la perversión de la política. Una monstruosidad. Un asco.A ésto hay que tratar de ponerle remedio. El voto preferente en buena parte es la causa de los desmanes. Los aventureros proliferan, buscan el aval partidista donde les resulte, y se dan a la tarea de conseguirse los votos al precio que sea necesario para conseguir sus fines: ir al asalto del tesoro oficial.

Se ha vuelto un negocio para muchos la actividad política, para electores y elegidos. ¿Habrá remedio para ésta enfermedad? Tiene que haberlo. Los colombianos de bien tienen que demandarlo.

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