Opinion

¡Un sietemesino en apuros!

Por: Mario Arias Gómez

20 febrero 2019

Por si faltara un agregado más al desbarajuste gubernamental, se suma el desfachatado anuncio de min-Relaciones, que será candidato presidencial en 2022, convencido que al que madruga Dios lo ayuda, que el que pega primero pega dos veces. Premisas que lo llevaron a cometer, con total desparpajo tal desatino, en un foro académico en Medellín, siguiendo el ejemplo de Vargas Lleras, quien, desde la Vicepresidencia, hizo el papelón, que calculadamente, intenta repetir el ‘momio’ valluno. Inoportuna, imprudente -y no tan cándida- participación en política, en busca sin duda, de cazar incautos, con la mieluda e irresistible mermelada diplomática.

Globo de ensayo lanzado para tantear el grado de aceptación de la precoz y viche aspiración, a escasos seis meses del encargo que el ‘presidente eterno’, hizo de la presidencia, al sumiso, improvisado y hoy encartado alumno, cuyo mentor -zorro viejo- ante el alboroto formado, salió al quite, con esta lisonjera exhortación: “Todos los buenos ministros deberían aspirar”.

Mosqueda la opinión, el muy conchudo aspirante, trató -vanamente- de deshacer el entuerto, con el cuentazo de la “respuesta jocosa”. Falta grave que, al solapado Procurador, solo le ameritó una benévola “acción preventiva”. Transcribo la perla: “Los funcionarios no pueden distraer su tiempo pensando en aspiraciones políticas”. ¡Hágame el favor! “Ves cómo estamos Pedro y tu cortando orejas”. El que inocentemente peca, inocentemente se condena.

Lo cierto es que el viciado anuncio, desnudó la rebosada ambición del funcionario, que sobrepasó el régimen de inhabilidades, que lo circunda. Desliz disciplinable, cuando faltan tres largos años para que el CD, vote -con todo derecho, y a quien bien tenga- por “el que vuelva a decir Uribe”, quien, borró ex cátedra, de un tajo, la prevalencia del principio de igualdad de oportunidades, complicando -qué duda cabe- la gobernanza del encadenado, frágil e improvisado Gobierno, con tan escaso apoyo popular, precaria gobernabilidad, que interfiere el viacrucis legislativo, padecido por el Kinder ministerial acompañante.

Desorden, avivado por el desafiante expresidente Uribe que, para equipararlo el presidente, corrió a apuntalar al infidente subalterno, que contó: “Duque, urgido de mis invaluables e imprescindibles servicios, me expresó su pleno respaldo”, “me rogó encarecidamente acompañarlo los cuatro años de su mandato”. Y la rocambolesca eminencia gris del CD, consueta mayor, notificó al gallinero: “Holmes es el dueño de la primogenitura”. Anverso y reverso de la misma moneda política.

Baldado de agua fría que le cayó a la resignada Martha Lucía, que calla, observa, mira impaciente, cómo la inutilizan, arrinconan, en un claro despilfarro a su capacidad, experiencia, quien no descarta, seguramente, ser nuevamente candidata, sin aprovecharse del cargo, para una ilegal y solitaria autoproclamación, bajo el alero del poder.

Y qué dirá el locuaz ‘payasito del porro’, quien padeció al taimado coleccionista de candidaturas, que piensa, ‘que la tercera es la vencida’, quién, en maquiavélica y desleal jugada pasada, se le atravesó, en su aspiración de 2014, al diminuto ‘Pachito´, a cambio de ser fórmula presidencial del injustamente inmolado, Óscar Iván, a quien apoyó en 2018, para atajar -esta vez- al paracaidista, -así definía a Duque. Definitivamente, los enemigos de ayer, son los alzafuelles de hoy.

La irracional y cómplice confirmación, inmiscuye al Presidente, en una innecesaria controversia, soportada, en que dejó de lado la supremacía -vía el atajo-, del interés general, por el individual del inasible e insaciable Canciller, contrariando la obligada neutralidad, ignorada -también- por el selectivo y sepulcral silencio del Procurador, que autoriza a los burócratas, a comportarse de igual forma.

Tómese en cuenta, la confusa situación que afronta el país, frente a Venezuela, la cual exige manejar con pinzas, la política exterior, que la haga creíble, convocante, articuladora de la unidad nacional, ante la real amenaza del acorralado, incómodo y despiadado vecino, armado hasta los dientes, que requiere ojo avizor del Gobierno, antes de distraerse en furtivos cálculos electorales posteriores, agenciados por el despalomado Canciller, en perjuicio de la necesaria credibilidad, la confianza, bajo sospecha, enredando -de paso- las remendadas relaciones exteriores, salpicada por el tempranero y catastrófico pedaleo sucesoral,

El inusitado asentimiento del Presidente, ejemplifica y legitima los procederes de los subalternos, conducta, razonablemente glosada, increpada por el senador Cepeda: Copio: “Las funciones de un ministro son cumplir con el desempeño de los objetivos de su cartera, y no estar promoviendo su nombre para ningún cargo público en futuras elecciones. Esto, además de ser, desde un punto de vista ético, totalmente reprochable, podría tener, connotación disciplinaria, por ser un acto de participación en política”.

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Bogotá, D. C. 20 de febrero/2019.

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