Opinion

NOTAS DE OMAR YEPES

Por: Omar Yepes Alzate – Ex senador de la república

07 noviembre 2018

ELN Y VENEZUELA,– Vladimir Padrino López, ministro de Defensa venezolano se queja de “la incapacidad del gobierno colombiano para controlar al Eln”. La queja es producto del ataque eleno a fuerzas del orden de Venezuela provocándoles al menos cuatro bajas. ¿Por qué la queja del ministro Padrino López si el gobierno venezolano protege al grupo subversivo permitiéndole cobijo en su territorio? Desde luego, lamentamos la muerte de los tres militares, y ojalá el hecho lleve al gobierno venezolano a erradicar de su suelo a los subversivos y con ello facilitar la tarea de las autoridades colombianas.

ALGO MÁS SOBRE LO TRIBUTARIO.- La mejor reforma tributaria, o ley de financiamiento como ahora la llaman, es luchar contra la evasión, la elusión, la corrupción y el desmesurado crecimiento del aparato estatal. Si se reducen esos fenómenos, los recursos del Estado se elevarían muy por encima de lo que se pretende recaudar con la reforma propuesta, y que está irritando de tal manera a los colombianos. El manido argumento de que la reforma propicia el crecimiento de la economía, eleva el empleo y propicia la expansión de los servicios del Estado debe recogerse, y más bien apelar a la sensatez, al buen juicio.
No tomar el fácil camino de gravar e incrementar tributos a las personas naturales y a los pensionados para pagar la corrupción, el desgreño administrativo, la utilización improductiva de los recursos nacionales. La política del gobierno que se inicia debe ser menos fiscalista. Poner orden y austeridad en el manejo del Estado debe ser la consigna. Así agrandaremos la confianza en el gobierno que elegimos.

EL ARTE DE LA POLÍTICA.– En una República ordenada, disciplinada, estable, libre, feliz y próspera, gobernada por el tranquilo imperio de las instituciones bien afirmadas, podría explicarse la existencia de la presunta “clase política”, formada por los servidores del Estado, los activistas de los partidos, los funcionarios de la administración, todos ellos determinados por normas y costumbres precisas. En ese caso se podrá hablar, con razón, no solo de la “clase política”, sino de la “carrera política”, a la cual podrían ingresar quienes tuviesen las calidades necesarias para el servicio público.

En una República de esa especie resultaría no solo legítimo, sino gracioso y estimulante, que los miembros de la “clase política” librasen entre ellos solos, las diversas competencias y luchas por el poder, por los honores, las dignidades y las preeminencias, ofreciendo al público sus calidades, su inteligencia, sus virtudes, sus fórmulas para el mejor desarrollo, la conservación y el progreso de la comunidad. (Alberto Dangond Uribe-La política, el amor y otros textos)

IMPUESTOS.– Que pague más impuestos quien tenga más, que pague menos quien tenga menos, y que no pague nada quien nada tiene. Esa es más o menos lo que reza la filosofía tributaria. Y así debe ser. No se puede obligar a nadie a pagar más de lo que justamente debe corresponderle. Algo más: hay ciudadanos que se descapitalizan pagando impuestos. El Estado no se ha creado para empobrecer al ciudadano y llevarlo al sacrificio. El Estado se ha dispuesto para servirlo, empujarlo y darle bienestar.

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